12 muertos por un incendio

Un incendio impresionante destruyó ayer por la mañana un edificio residencial de veinticuatro plantas al oeste de Londres. Es la torre Grenfell, en el barrio de Notting Hill. Las llamas se podían ver a muchos kilómetros de distancia. Las autoridades han confirmado doce muertos y setenta y cuatro heridos. En el edificio, vivían unas 500 familias y tiene 120 pisos.

El fuego, que que casi está bajo control, parece que ha empezado hacia la una de la madrugada, hora local, en las plantas inferiores por causas que encara no se saben y las llamas se han expandido rápidamente hasta tragar toda la torre. Doscientos bomberos han trabajado toda la noche.

Riesgos colaterales

Ahora uno de los principales riesgos es que el edificio, con una estructura gravemente afectada, pueda desplomarse. Según algunos medios británicos, la Torre Grenfell, construida en 1974, había sido reformada justo el año pasado y se habían renovado el sistema de calefacción y el aislamiento. Algunos edificios colindantes han sido evacuados y las calles adyacentes se han cortado. La Torre Grenfell está cerca de la estación de metro de Latimer Road. Por eso no hay servicio entre las estaciones de Hammersmith y Edgware Road. Además, el tránsito a la autopista del oeste, la A-40, está cortada en las dos direcciones.

Lo cierto es que en los últimos tiempos Londres parece una ciudad maldita. Después de vivir el terrorismo en forma de dos antentados, este episodio entristecedor hace pensar que hay una fuerza extraña en contra de la ciudad y sus ciudadanos. A fin de cuentas, este tipo de torres se encuentran no solo en Londres sino por todo el país, así que muchas personas han pensado que les podría tocar a ellas. Evidentemente, aumentar los niveles de seguridad es algo imprescindible en los tiempos que corren y ojalá los británicos no tengan que vivir otra experiencia desagradables.

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