El arte de la Feria de Abril en Cataluña

La organización de la Feria de Abril tiene incidencia más allá de Andalucía, no sólo por el presunto tráfico de influencias del PSC en favor de la FECAC para adjudicarse la organización de la Feria, controlar el voto metropolitano y la conexión con el Consejo Comarcal del Barcelonès, cuestionado desde que un informe de la Sindicatura de Cuentas denunció una serie de irregularidades en la gestión de empresas públicas bajo el control del Partido Socialista de Cataluña donde constan negligencias en la adjudicación de contratos, la venta de terrenos o la financiación de varios organismos dependientes del CCB. La guinda del pastel, que todavía da más morbo a la jornada, es la presencia de partidos y entidades independentistas que después de años de ausencia han decidido instalar una caseta y formar parte del circuito económico de la organización, que, según fuentes consultadas, se mueve con un gasto de entre 6.000€ y 20.000€ por la contratación de músicos y servicios externos para gestionar el espacio.

Contenido y continente

Es curioso ver la distribución de los espacios, la organización ha propiciado que en un pequeño margen de metros veas en un lateral la caseta de Ciutadans junto con la del PSC y la asociación Sociedad Civil Catalana frente a frente con la de la ANC, compartida con Súmate, y la ‘Bodega Republicana’ –la caseta de ERC que ha optado por esconder cualquier símbolo identificativo-. Falta el PDeCAT, fácil de reconocer por las grandes pancartas azules con un ‘sí’, pero apartado por unos 20 metros.

Es fácil contagiarse del espíritu dichoso de la jornada, lejos de la lucha política que viernes y sábado habían expuesto diferentes miembros de los partidos y las asociaciones políticas presentes a través de la red que intentaban demostrar, como hace el pavo con sus plumas, que su espacio era lo más visitado de toda la Feria. Unas comparaciones bastante ridículas e innecesarias. Sólo hace falta pasear durante un buen rato para comprobar como los visitantes se mueven de acuerdo con aquello que ofrecen las casetas. La parada de Sociedad Civil estaba a rebosar cuando las asociaciones flamencas bailaban, mientras las de alrededor estaban vacías. Más tarde, cuando el grupo de música se puso a tocar a la ‘Bodega Republicana’, la tónica se invirtió.

Vale más una imagen que mil palabras, pero no es cierto. Cómo tampoco es cierto que en las casetas independentistas había gente que apoyaba a esta opción, y a la inversa. Es habitual recibir la respuesta “estoy aquí porque me gusta la música”, “porque es más barato” o “he visto que estaban haciendo un espectáculo entretenido”. Unos testigos que nos invitan a pensar que fiesta popular y política a veces no tienen que ir necesariamente cogidas de la mano, cuando alguien está dispuesto a pasar un anochecer con los suyos y con ganas de pasárselo bien en un espacio que conoce no prestará mucha atención a las teorías unionistas o independentistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *