El cine catalán conquista el Festival de Málaga

Los grandes triunfadores del Festival de Cine de Málaga, los cineastas Carles Torras, Isaki Lacuesta y Isa Campo, comparten una peculiaridad: son persistentes. No abandonan los proyectos, a pesar de los obstáculos. Málaga no sólo les ha dado premios, sino también la posibilidad que sus films, todavía sin fecha de estreno, lleguen al público. Ha estado en la ciudad andaluza, después de ver la buena acogida de público y crítica, donde los han empezado a los han empezado a llamar las distribuidoras.

El director catalán Carles Torras fundó su propia productora, Zabriskie Films, en 2011, para poder hacer el cine que quería: “Me considero un superviviente haciendo aquello en que creo”, explica poco antes de entrar a la rueda de prensa como ganador de la Bisnaga de Oro del Festival de Málaga. Su film Callback no solo se ha llevado el premio a la mejor película, sino que también ha sido galardonado con el premio al mejor actor, Martin Bacigalupo, y al mejor guion. “He necesitado diez años para acumular suficiente conocimiento y rodearme de suficiente talento para ganar tres premios”, dice el cineasta, que antes había dirigido Jóvenes (2004, con Ramon Térmens), Trash (2009) y Open 24h (2011).

Una conexión instantánea

Torras terminó el guion de Callback, que firma con Bacigalupo, en sólo 15 días. La idea surgió cuando el director y el actor se conocieron en Nueva York: “Se produjo una conexión. Coincidimos en nuestra visión de los Estados Unidos. El Sueño Americano, que allá no se puede cuestionar porque la sociedad te castiga si lo haces, tiene una cara muy dura y muy clasista”, explica. Callback es un thriller en qué Bacigalupo interpreta un actor que trabaja como mozo de mudanzas para pagar el alquiler, con una personalidad inquietante y un poco desequilibrada. El protagonista de Callback quiere ser actor cueste el que cueste.

Cuando conoció a Torras, Bacigalupo llevaba siete años en Nueva York y había participado en centenares de castings: “Él ha vivido muchas experiencias en propia carne. Yo tenía muy clara la estructura y las tramas y él tiene mucho talento para escribir los diálogos. Nos complementamos fantásticamente”, explica Torras.

El film puede dar a entender que la experiencia americana ha dejado un regusto amargo en el actor y el director, pero los dos están dispuestos a repetir: volverán a los Estados Unidos para fundar una nueva productora. “Queremos rodar un nuevo film. Es un país que me fascina a pesar de que puede ser un infierno para los que viven en condiciones más precarias, prácticamente en régimen de semiesclavitud”, explica.

Un proyecto de diez años

Isaki Lacuesta y Isa Campo escribieron el guion de La próxima piel en 2004 y lo hicieron pensante en la actriz protagonista: Emma Suárez. La película ha seducido el jurado del Festival de Málaga y se ha llevado la Bisnaga de Plata Pulse Especial del Jurado y los premios a la mejor dirección, a la mejor actriz y al mejor montaje (Dome Parra). “Ofrecimos la película a Suárez el 2006 cuando nos entregó el premio por La leyenda del tiempo”, explica Lacuesta, que ahora prepara la segunda parte de este film con los mismos protagonistas. “Emma nos dijo que sí enseguida y desde entonces hemos hablado cada año”, dice el cineasta, que el 2011 ganó Concha de Oro del Festival de San Sebastián con Los pasos dobles.

Lacuesta y Campo hace muchos años que trabajan juntos pero este es el primer guion que escribieron juntos y también la primera película que firman los dos: “A mí me ha hecho mucha ilusión. El guion no estuvo nunca en un cajón pero lo reescribimos muchas veces, siempre hemos sido trabajando”, dice Campo.

En La próxima piel, Lacuesta vuelve a explorar el tema de la identidad. El film, que se mueve en el terreno de la intriga y el thriller, empieza con el reencuentro de un niño desaparecido hace ocho años -convertido ya en un adolescente (Àlex Monner)- con su madre (Emma Suárez) y su tío (Sergi López). No se sabe qué ha pasado durante todos estos años, porque el adolescente afirma que no recuerda nada. Con el tiempo van surgiendo las dudas sobre su identidad. El film reflexiona sobre cómo nos podemos reinventar nuestra vida o hasta qué punto podemos inventarnos quién somos.

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