La publicidad exterior toma las calles de Málaga

A pesar de que los medios de comunicación han tenido que diversificar su formato y adaptar los mensajes en sus soportes tradicionales por influencia del lenguaje y las costumbres nacidas en la era de Internet -y, últimamente, los smartphones-, el mundo de la publicidad, como girodmedias, no se ha visto tan afectado con la aparición de las nuevas tecnologías.

Sin duda han surgido nuevas formas de anunciarse y han representado más bien una ventaja que un obstáculo al que adaptarse, pero además las formas tradicionales no han tenido que reinventarse profundamente para seguir llevando al público distintos mensajes que siguen teniendo el mismo impacto de siempre.

El potencial de la publicidad en las calles

Esto es así tanto en televisión como en una de las formas publicitarias más antiguas y de comprobada eficacia: la publicidad exterior, esto es todos aquellos mensajes impresos en pósteres, vallas, marquesinas y todo tipo de mobiliario urbano, incluso en trenes, buses y taxis.

Seguimos saliendo a la calle y, sea caminando o en cualquier tipo de transporte, vemos continuamente estos anuncios, cuyo mensaje se repite cada vez que nos cruzamos con uno de estos puntos, y es por ello que la eficacia de este tipo de publicidad no ha disminuido ni un ápice en las últimas décadas.

Se puede optar por una aproximación más tradicional, es decir pagar por un tiempo determinado, pero largo, de exposición, o también por aprovechar un acontecimiento concreto y anunciarlo de forma breve, tendencia al alza en los últimos tiempos.

A pesar de la implantación de las nuevas tecnologías y los grandes cambios en los hábitos de los consumidores y usuarios, lo único que ha ocurrido es que el presupuesto de las compañías –y también de las administraciones públicas, por supuesto- ha tenido que repartirse en distintas campañas publicitarias, no todas en formato físico. Pero la publicidad exterior sigue presente y bien fuerte en nuestra sociedad.

Ahora bien, todo esto no significa que no haya habido cambios en el mundo de la publicidad exterior. Además del uso de tecnología como el bluetooth o los códigos QR, como en todas las industrias las nuevas generaciones de profesionales han aportado nuevas ideas, que han sido posibles también por las posibilidades que ha ido ofreciendo el desarrollo tecnológico, que permite una gran libertad para materializar las propuestas más creativas y atractivas para el transeúnte, el pasajero o el conductor.

Uno de los puntos fuertes de la publicidad exterior es su gran versatilidad: dado el gran número de espacios que se pueden utilizar para transmitir un mensaje –muchos también cedidos por los ayuntamientos, que se benefician económicamente de ello-, la creatividad de los publicistas tiene toda la libertad posible, jugando muchas veces con la propia forma del espacio en sí o incluso con el contexto del mismo.

En este sentido encontramos también lo que se llama ambient media, que es la integración de la publicidad en la propia calle, buscando cualquier objeto o espacio para lograr el mayor impacto con un derroche de originalidad que permanezca largo tiempo en la mente de la gente tras la sorpresa inicial.

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